En la seguridad privada, las emergencias no avisan; irrumpen. La verdadera capacidad de una empresa de vigilancia se mide en esos instantes críticos donde el tiempo se detiene y la toma de decisiones define la diferencia entre un susto y una tragedia.
El pasado viernes 22 de mayo, al promediar el mediodía, un voraz incendio consumió una fábrica de maletas en el distrito de Ate, Lima. Justo al lado de la zona del siniestro, separada solo por una pared colindante, se encontraba la planta de procesamiento avícola de uno de nuestros clientes corporativos. Esta es la crónica de cómo el equipo de Corporación Reymar S.A.C. desplegó su cadena de mando para proteger la vida humana y mitigar un desastre mayor.
1. Alerta Temprana y Evacuación Preventiva
El primer eslabón de nuestra cadena de seguridad actuó con precisión milimétrica. Nuestro agente en turno escuchó una fuerte explosión proveniente del exterior. Al realizar la inspección inmediata, observó una densa columna de humo negro emanando de la propiedad vecina.
Frente a la inminencia del fuego, el agente no dudó: ejecutó estrictamente nuestros Protocolos de Evacuación. Activó la alarma de emergencia, organizó la salida preventiva de todo el personal del cliente hacia las zonas seguras y, en paralelo, se comunicó con la Base Central de Reymar para reportar el código de crisis. Dado que el fuego provenía del otro lado de la pared, la instrucción táctica fue clara: priorizar el cerco perimetral y la preservación de vidas.
2. Refuerzo Táctico y Mitigación de Riesgos Mayores
La respuesta de nuestra central fue inmediata. Nuestro Gerente de Operaciones, acompañado de un equipo de retén, se movilizó de urgencia hacia la unidad para tomar el control de la escena.
Al llegar, el panorama era crítico: las llamas de la fábrica vecina ya se estaban recostando peligrosamente sobre la pared colindante de nuestro cliente. En ese momento, el equipo de Reymar ejecutó una maniobra vital para evitar una explosión en cadena:
– Se identificaron y retiraron rápidamente 6 balones de gas de gran tamaño que se encontraban en la zona de riesgo.
– Se procedió a apagar y desconectar todos los aparatos electrónicos, cortando la llave principal de energía de la planta para evitar cortocircuitos por el calor extremo.

3. El Saldo de la Crisis y el Acompañamiento al Cliente
Durante toda la emergencia, nuestro equipo mantuvo una línea de reporte abierta, informando directamente al cliente sobre cada acción táctica realizada en sus instalaciones.
El resultado de esta operación nos deja una gran lección. Gracias a la rápida evacuación y la gestión de la zona caliente, hubo cero daños humanos. Lamentablemente, debido a la naturaleza del siniestro vecino (el calor y la inhalación de humo), el cliente sufrió pérdidas materiales significativas en su producción. A pesar de ello, la intervención inmediata de nuestro equipo cumplió el objetivo primordial: salvaguardar al 100% de los colaboradores frente al avance de la emergencia.
El Respaldo del Liderazgo Operativo
El profesionalismo demostrado por nuestro personal es el resultado de una formación constante. Nuestra Gerente General, Marylyn Reyes Heredia, felicitó abiertamente al Gerente de Operaciones y a todo el equipo por su valentía, su rápida reacción y el acompañamiento continuo que brindaron al cliente en un momento de emergencia.
En Corporación Reymar sabemos que estar “Listo para Operar” significa estar preparado para lo peor. Cuando la crisis estalla, nuestros clientes no están solos; tienen a un equipo de especialistas respaldando cada centímetro de su operación.









